Es como la espera de las hojas al otoño
a cada vuelta del viento
un trémulo suspiro nace temeroso
buscando la sombra en fracciones
o aun sobre tu voz.
Es como la mañana que descansa
y desgarra por dentro pétalos de rosa
emancipados de tu cuerpo
aun al rojo vivo.
Es zurcir en tus caricias una venda
al florecer la llama al paso de tus ojos
y encadenarla a la distancia maldita
mientras muero de espantos y risas sobre la noche.
Mirarte
mirarte mujer
es agonía pura
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